El trabajo en seguridad en la línea de llenado, se parece a un cuento de nunca acabar

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¡Ay, cuanto trabajo hay por hacer! ¡La línea de llenado no para! Entre la alimentación de latas, el llenado de líquidos y gases, y hasta el empacado, es un cuento que parece no terminar, hasta que se acaba el turno. Que satisfecho me siento, mientras voy de camino a casa voy reflexionando sobre algunos puntos de seguridad importantes.

¡Que ruido hace la maquinaria! De no ser por mis tapones, ya estaría quedando medio sordo. ¡Esos líquidos que llenamos! Algunos pueden ser tóxicos, otros inflamables. De no ser por mis guantes y lentes, ya me hubiera lastimado la piel o los ojos. ¡Ni que decir del equipo en movimiento! Mis ojos y mente deben estar siempre en la maquinaria y en mis manos, sin ellas no podría abrazar a mis hijos ni ayudar a mi familia, por eso, nunca debo perder mi vista de los riesgos de las máquinas en movimiento, de los puntos de pellizco y de los posibles puntos de atrapamiento. También hay cajas, tarimas, equipos, tambores, todo un poco pesado; para ello debo utilizar siempre mis zapatos de seguridad con casquillo. ¡Sin duda que mi área de trabajo es peligrosa!

Aún no llego a casa pero sigo pensando. ¡Y por si fuera poco, está el gas propelente! Como es a base de hidrocarburo, ese sí que puede acabar con todo; la planta, mi vida, la de mis compañeros, mis sueños, mis anhelos, mi familia. Todo se puede ir en tan solo unos segundos. ¡Qué importante es el manejo seguro del propelente! Ahí si debo mantenerme bien alerta. Maquinaria y tanque conectados a tierra, ventilación suficiente, verificar posibles fugasen tubería y soldadura, checar las conexiones a maquinaria, mantener instalaciones eléctricas alejadas o a prueba de explosión, verificar diariamente para identificar fugas de propelente hidrocarburo al iniciar la jornada, leer la información de seguridad del producto, mantenerme entrenado en el procedimiento de arranque, operación y paro, conocer bien el procedimiento de alimentación de propelente hidrocarburo a la línea, utilizar ropa de algodón, conocer bien mis procedimientosde emergencia y los puntos donde se encuentran los extintores, las rutas de evacuación. En fin, como lo decía al principio. ¡Ay, cuanto trabajo hay por hacer! ¡La línea de llenado no para! Y después de esta reflexión, acabo de descubrir que los riesgos, tampoco.

Estoy llegando a casa, que feliz me siento de estar completo, poder ver a mis hijos, poder abrazarlos, tener la capacidad de caminar y estar completo, poder llevar el sustento de todos los días. ¡Vaya; siempre había pensado que la seguridad era una molestia o una exageración! Ahora tengo otra percepción. Creo que a partir de hoy tendré otra cultura de seguridad y mañana; mañana será otro día; pero por hoy…¡A disfrutar de mi familia!

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