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La Malaria

Probablemente la enfermedad más letal del mundo

Desde el surgimiento de la pandemia del coronavirus, miles de científicos han trabajado día y noche para lograr hallar una vacuna. Lamentablemente no todas las enfermedades han tenido la misma suerte, a pesar de ser más peligrosas. 

Ya una vez hallada la inoculación contra el Covid, nuevamente se ha puesto atención en los otros padecimientos infecciosos que causan la muerte de miles de personas como La Malaria.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó por primera vez en la historia el uso generalizado de la vacuna contra esta enfermedad. Se trata de un suero llamado RTS,S/AS01 y desarrollado por la compañía farmacéutica GSK que ya se ha utilizado como parte de un programa piloto en Ghana, Kenia y Malaui, donde se ha vacunado a más de 800.000 niños desde 2019.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS asegura que la incorporación de esta vacuna a las herramientas existentes para prevenir la enfermedad, podría salvar decenas de miles de vidas jóvenes cada año. 

La malaria es un padecimiento que sigue siendo una de las principales causas de muerte infantil en el África subsahariana, que también afecta a otras partes del mundo.

¿Qué es la malaría?

También conocida como paludismo, la malaria es una enfermedad potencialmente mortal causada por parásitos que se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos. Es prevenible y curable. 

Sus síntomas suelen aparecer entre diez y 15 días después de la picadura del mosquito. Si no se trata en las primeras 24 horas, puede agravarse, llevando a menudo a la muerte.

En los niños, también se manifiesta con síntomas de anemia grave, problemas respiratorios o paludismo cerebral provocado por la obstrucción de pequeños vasos sanguíneos del cerebro y en el adultos, es frecuente la afectación multiorgánica y pueden darse casos de infección asintomática.

El último informe anual de la enfermedad publicado por la OMS, en diciembre de 2020, advertía de que casi la mitad de la población mundial corría el riesgo de padecerlo. En 2019 hubo 229 millones de casos de paludismo, en comparación con los 228 millones de 2018. La cifra estimada de muertes en 2019 fue de 409,000, frente a 411,000 el año anterior.

En ese mismo año, la región de África registró el 94% de los casos y de las defunciones por esta enfermedad, mientras que en seis países representaban más de la mitad de los casos mundiales: Nigeria (24%), República Democrática del Congo (11%), República Unida de Tanzanía (5%), Burkina Faso (4%), Mozambique y Níger (4% cada uno). Europa está libre de malaria desde el 2015. 

A pesar de que en las últimas décadas hubo un progreso en el combate contra la malaria, en los últimos años se observa un retroceso en varios países donde la transmisión de la enfermedad sigue siendo elevada. 

Los países con menos de 100 casos autóctonos ha pasado de seis a 27 en los últimos 20 años. Además, 21 territorios han reportado al menos tres años consecutivos sin detectar casos de esta enfermedad dentro de sus fronteras. Este es el primer requisito que la OMS establece para declarar un país libre de malaria. Argentina y Argelia lo lograron en 2019, El Salvador lo obtuvo en 2020 y China lo ha solicitado.

Este es el listado de los 21 países que aspiran a quedar libres de esta enfermedad.

Botsuana, Nepal o Surinam avanzan en la reducción de casos locales. En cambio, los contagios han vuelto a repuntar en Costa Rica y están estancados o no paran de crecer en Ecuador, México o Sudáfrica.

Si bien los medios de prevención se han incrementado, la OMS considera que tanto la inversión como el acceso siguen siendo limitados. La cloroquina, el fármaco más utilizado para el tratamiento y la prevención de la enfermedad, ha perdido efecto, lo que ha favorecido mayores aumentos de la mortalidad.

Los expertos de salud global identifican dos barreras físicas capaces de prevenir la transmisión de la malaria. La primera es el uso de mosquiteras tratadas con insecticidas, pero su uso apenas ha crecido desde 2015. La otra es la utilización de insecticidas de larga persistencia que se adhieren a paredes y techos de las viviendas. Su uso se ha reducido del 5 % en 2010, al 2 % en 2019. Sin embargo, la OMS insiste en su efectividad para evitar la transmisión matando a los mosquitos.

La mayoría de los repelentes de insectos contienen DEET (N,N, dietil-meta-toluamida) como su ingrediente activo. La DEET es uno de los pocos aerosoles contra insectos que funciona para repelerlos y es recomendable para la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria, la fiebre del dengue y el virus del Nilo occidental.

Otros aerosoles repelentes de insectos menos efectivos contienen piretrinas, un pesticida hecho a partir de la flor del crisantemo. Generalmente se considera no tóxico, pero puede causar problemas respiratorios si se inhala en grandes cantidades.

La OMS refiere que desde el año 2000, los progresos en la lucha contra el paludismo se han debido principalmente a la ampliación del acceso a las intervenciones de lucha contra los vectores, en particular en el África subsahariana. Sin embargo, estos avances se ven amenazados por la aparición de resistencia a los insecticidas entre los mosquitos Anopheles. Según el último informe, 73 países refirieron resistencia de los mosquitos a al menos una de las cuatro clases de insecticidas de uso común en el período 2010-2019 y 28 de ellos refirieron resistencia a todas las clases principales.

Si bien los resultados de este estudio son alentadores, la organización mundial sigue destacando la necesidad urgente de contar con instrumentos nuevos y mejorados para responder al paludismo a nivel mundial. A fin de prevenir la erosión de los efectos de los instrumentos básicos de lucha antivectorial, la OMS también subraya la necesidad crítica de que todos los países en los que sigue habiendo transmisión del paludismo elaboren y apliquen estrategias eficaces de gestión de la resistencia a los insecticidas.

Para evitar la picadura de los mosquitos, además de las dos barreras físicas que recomienda la OMS, también es aconsejable el uso de repelentes. 

Recientemente, se hizo un listado de los mejores repelentes de mosquitos en el último año:

Relec Extra Fuerte, fue elegido como el mejor del momento teniendo en cuenta las opiniones y valoraciones de los usuarios de Amazon. Posee un 50% de DEET y tiene 8 horas de protección continua.

Otra opción es Autan, resistente al sudor e ideal para pieles secas. Posee una fórmula exclusiva que repele eficazmente durante 4 horas a los mosquitos y a los insectos en general.

La tercera opción de los mejor calificados por los consumidores es CalmaBite ISDIN que emplea el principio activo no tóxico IR3535, que destaca por sus propiedades cosméticas y de cuidado de la piel. Su efectividad se prolonga durante más de 5 horas y es especialmente útil frente al mosquito tigre y a otras especies tropicales.

La realidad es que en el mercado hay una gran variedad de repelentes de mosquitos, solamente es necesario saber elegir el correcto dependiendo de la edad, para niños y/o adultos, el clima, tiempo de protección, fecha de caducidad, aroma y propiedades adicionales.

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